Original
Belén Morales Franco y Mario Aroca Lucas
10.5538/1887-5181.2026.53.23
Las urgencias dermatológicas son un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencias hospitalarias, aunque la mayoría no representan cuadros graves. Nuestro objetivo es describir el perfil epidemiológico y clínico de las consultas dermatológicas atendidas en el servicio de urgencias de un hospital comarcal. Hemos llevado a cabo un estudio descriptivo retrospectivo de las consultas realizadas entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2025 en un hospital comarcal, analizando variables demográficas y motivos de consulta. Las urgencias dermatológicas existen y es importante identificarlas para mejorar la atención a la población, dar importancia a la formación de los médicos y organizar la derivación especializada.
La Organización Mundial de la Salud define urgencia como la aparición fortuita de un problema de causa diversa y gravedad variable, que genera la conciencia de una necesidad inminente de atención por parte del sujeto que lo sufre o de su familia. La aparición de lesiones cutáneas genera en el paciente y/o en su familia esta necesidad y, en algunos casos, gran alarma. Esto conlleva que la afección dermatológica sea una causa frecuente de consulta en los servicios de urgencias1. Distintos estudios han estimado que los trastornos dermatológicos suponen hasta un 8-10% de las urgencias hospitalarias en nuestro país1,2.
Junto a ello, existe una demanda creciente de asistencia en los servicios de urgencias, que han visto aumentada de forma exponencial la demanda asistencial de la población, con una frecuentación de 516,2 por 1000 habitantes (583 en la Región de Murcia), lo que lleva, en determinados momentos del año, a la saturación y al colapso3.
Por otro lado, el Programa Formativo de la Especialidad de Dermatologia Médico-Quirúrgica y Venereología (BOE de 25 de septiembre de 2007, Orden SCO/2754/2007) considera «imprescindible para una completa formación del médico la realización de guardias hospitalarias, adscrito al servicio de medicina interna o de cirugía exclusivamente durante el periodo rotatorio, y en la unidad de dermatología el resto de su período formativo», pero la presencia de médicos de guardia con la especialidad de dermatología es escasa en nuestro Sistema Nacional de Salud. Son muy pocos los centros asistenciales de España que cuentan con guardias presenciales de dermatología durante las 24 horas del día, debido a que se considera que la mayoría de las urgencias dermatológicas no son de carácter grave ni conllevan riesgo vital. En los hospitales comarcales, solo excepcionalmente se contemplan las guardias de esta especialidad.
Nos propusimos analizar las enfermedades dermatológicas que fueron valoradas en el servicio de urgencias de nuestro hospital para conocer los aspectos epidemiológicos fundamentales de estas urgencias.
Llevamos a cabo un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo en el Servicio de Urgencias del Hospital de la Vega Lorenzo Guirao, de Cieza (Murcia), que atiende a las localidades de la Región de Murcia de Cieza, Abarán y Blanca, lo que supone un total de población de 55 000 habitantes censados. Hemos estudiado los pacientes atendidos entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2025, ambos inclusive. De ellos, de los pacientes atendidos por motivo de consulta dermatológico, recogimos las variables edad, sexo, fecha, hora de la atención, motivo de consulta y diagnóstico clínico.
La fuente de datos fue el sistema de registro informatizado de urgencias. Se realizó un análisis descriptivo y se emplearon medidas de tendencia central y dispersión para las variables cuantitativas, y frecuencias absolutas y relativas para las cualitativas. Para el análisis de asociación entre variables categóricas, se utilizó la prueba de la chi cuadrado (χ2).
En el periodo estudiado, fueron atendidos 6750 pacientes y, entre ellos, fueron atendidos por motivos dermatológicos 297 pacientes, es decir, el 4,4% de las urgencias vistas en el servicio.
En cuanto al sexo, un 56,6% de los pacientes fueron mujeres (168 de los 297 pacientes). Mediante una prueba de χ2, los resultados mostraron una diferencia estadísticamente significativa (χ2 = 5,12; grados de libertad [gl] = 1; nivel de significación estadística [p] = 0,02).
La media de edad de los pacientes fue de 40 años, con un intervalo de 1 a 89 años. El grupo de pacientes en edad pediátrica (de 0 a 14 años) representó el 13% (40 pacientes), el grupo entre 14 y 65 años supuso el 74% (219 pacientes), y los mayores de 65 años, el restante 13% (38 pacientes). Se apreció una mayor concentración de pacientes en el grupo de 14 a 65 años, mostrando diferencias estadisticamente significativas (χ2 = 218,2; p < 0,00001).
El mes en que estos pacientes acudieron a urgencias fue enero en un 35,35% de los casos (105 pacientes), febrero en el 34% (101 pacientes) y marzo en el 30,5% (91 pacientes), sin diferencias estadísticamente significativas.
En cuanto a la hora en que consultaron los pacientes, 135 pacientes lo hicieron de 8:00 a 15:00 horas (45,45%), 93 de 15:00 a 20:00 horas (31,31%), 52 de 20:00 a 00:00 horas (17,5%) y 17 pacientes de 00:00 a 8:00 horas del día siguiente (5,72%) (fig. 1): así, 228 pacientes consultaron durante el dia, de 8:00 a 20:00 horas (76,76%), frente a los 69 que acudieron desde las 20:00 horas hasta las 8:00 horas del día siguiente (23,22%). La prueba de χ2 reveló una diferencia estadísticamente significativa entre ambas franjas horarias (χ2 = 85,12; gl = 1; p < 0,001).

Se realizaron numerosos diagnósticos diferentes, que agrupamos en las siguientes categorías: heridas (87 casos; 29,29%), infecciones (abscesos, forúnculos, celulitis: 75; 25,25%), alergias (59; 19,86%), exantemas (56; 18,9%), mordeduras (10; 3,37%) y quemaduras (10; 3,37%).
En adultos, las afecciones más frecuentes fueron las infecciosas (74; 29%) y las heridas (72; 28%), seguidas de exantemas (46; 18%), urticarias (46; 18%), quemaduras (9; 3,5%) y mordeduras (10; 4%).
En cambio, en el grupo pediátrico (de menos de 14 años), fueron las más frecuentes las heridas (15; 37%), seguidas por urticarias (13; 32%) y exantemas (10; 25%) y, con menos frecuencia, por infecciones (1; 2,5%) y quemaduras (1; 2,5%) (fig. 2).

El análisis estadístico muestra una diferencia significativa en la distribución de enfermedades entre adultos y niños (χ2 = 16,8; gl = 5; p = 0,0048).
Nuestro trabajo cuenta con limitaciones propias del tipo de estudio: se trata de un estudio observacional, retrospectivo, monocéntrico, desarrollado en un período de tiempo limitado, y los diagnósticos realizados en el servicio de urgencias no fueron posteriormente confirmados por dermatología de forma sistemática ni se realizó un seguimiento posterior de los casos. Igualmente, las características de estos pacientes no se compararon respecto al resto de pacientes que acudieron a urgencias por diagnósticos no dermatológicos.
Por otro lado, se trata de un estudio original: no hemos encontrado estudios realizados en centros sanitarios de similares características a nivel nacional.
Nuestro estudio confirma que las urgencias dermatológicas constituyen un porcentaje relevante de la actividad del servicio de urgencias hospitalarias, representando el 4,4% del total de consultas atendidas. Esta cifra se sitúa en la parte baja del intervalo publicado en estudios nacionales (entre un 4 y un 10%), lo que, probablemente, se relacione con el tamaño poblacional, el perfil de centro comarcal y la falta de disponibilidad de atención dermatológica especializada continua, características propias de hospitales de menor envergadura.
En comparación con estudios realizados en hospitales terciarios y de referencia nacional como el de Grillo et al.1 (Hospital Universitario Ramón y Cajal; un 8-10% de urgencias dermatológicas) o el de González-Ruiz et al.2 (Hospital Virgen del Rocío; con cifras similares), nuestros datos reflejan una menor presión asistencial dermatológica, pero con patrones similares en cuanto al tipo de enfermedades atendidas.
En general, las mujeres consultaron algo más que los varones, resultados similares a los de otros estudios1-5 y que se pueden explicar por la mayor preocupación de las mujeres por la visibilidad de los trastornos cutáneos1.
El promedio de edad de consulta fue de 40 años, resultados concordantes con otros estudios6-8, aunque el intervalo fue muy amplio y abarcó desde 1 a 89 años. Como era de esperar, al abarcar a un segmento mucho mayor de la población, hubo una mayor concentración de pacientes en el grupo de 14 a 65 años.
En lo que respecta a los diagnósticos más frecuentes, hallamos que las infecciones cutáneas y heridas suman más de la mitad de las consultas, con predominio de enfermedades benignas y autolimitadas. Este hallazgo concuerda con los datos de otros estudios multicéntricos y hospitalarios4,6, y se comprobó que la presentación de las enfermedades no fue homogénea entre adultos y niños. Así, llama la atención que, en nuestra muestra, los exantemas y urticarias aparecen también con una frecuencia relevante, particularmente, en la población pediátrica, lo que podría abrir una línea futura para explorar su vinculación con infecciones viricas, factores ambientales o patrones de prescripción farmacológica.
A diferencia de hospitales de mayor envergadura que han analizado la estacionalidad anual de las urgencias dermatológicas8,11, nuestro estudio se limita a un trimestre homogéneo (enero-marzo), lo cual impide valorar variaciones estacionales. Esta limitación metodológica reduce la posibilidad de identificar patrones asociados al clima, exposición solar o brotes de enfermedades infecciosas vinculadas a otras estaciones.
Por último, como en la mayoría de hospitales sin dermatología de guardia, los diagnósticos fueron realizados exclusivamente por médicos de urgencias, lo que introduce un sesgo diagnóstico inevitable, especialmente, en cuadros atípicos o sutiles, como dermatosis paraneoplásicas, enfermedades ampollosas o reacciones medicamentosas precoces.
Al tratarse de la misma época del año (tres meses consecutivos), no es de extrañar que la asistencia fuese homogénea a lo largo de los tres meses.
Respecto a la distribución horaria de estas urgencias, como suele acontecer con las urgencias en general, la mayoría se produjo en horario diurno, aunque, ante una cohorte más amplia, sería interesante realizar una valoración por diagnósticos concretos, ya que, en tal caso, sí podría esperarse encontrar algunas diferencias significativas para algunos de ellos.
La suma de enfermedades infecciosas y heridas representa casi el 54% del total de las consultas, seguidas de la patología alérgica (20%), similar a lo observado en otras series1,2,6-11. En la edad pediátrica, predominan las heridas y la patología alérgica (70%), seguidas de exantemas. El elevado porcentaje de consultas por heridas incisocontusas en la población pediátrica observado en nuestro estudio podría atribuirse a sus hábitos de juego y actividad física.
La alta prevalencia de enfermedades benignas, que, en muchos casos, no necesitarían atención hospitalaria, nos ofrece una oportunidad para buscar la forma de mejorar la educación sanitaria o implementar protocolos de derivación, si bien, los tiempos de espera para la valoración en atención primaria podría justificar muchas de estas consultas, teniendo en cuenta el impacto estético o funcional que pueden conllevar. Asimismo, consideramos la importancia de formar al personal de urgencias en dermatología básica.
Proponemos como futuras líneas de investigación sobre el tema de estudio tratar de categorizar las urgencias según enfermedades con un seguimiento más prolongado, así como continuar siguiendo los casos que precisan seguimiento por parte de la consulta de dermatologia, para tratar de averiguar la correlación entre la consulta urgente y el diagnóstico de patología de gravedad dermatológica.
El presente estudio evidencia que, incluso en un hospital comarcal con población limitada, las urgencias dermatológicas representan un volumen considerable de atención urgente, con predominio de cuadros leves y autolimitados, similares a los descritos en centros de mayor complejidad asistencial.
Los principales motivos de consulta —heridas, infecciones y alergias— coinciden con los datos recogidos en hospitales terciarios, lo que sugiere que el perfil clínico de la demanda dermatológica urgente es homogéneo en distintos niveles asistenciales. Sin embargo, la menor proporción de urgencias dermatológicas respecto a hospitales de referencia puede estar influida por la menor derivación hospitalaria directa desde centros de atención primaria, una mayor autogestión del paciente o las barreras de acceso en zonas rurales.
Además, no se han explorado variaciones estacionales, a diferencia de en estudios previos, lo cual limita la generalización de nuestros resultados. Seria deseable ampliar el período de recogida a todo un año natural para evaluar posibles picos de incidencia (p. ej., dermatitis de contacto en verano, reactivación herpética en invierno o urticarias estacionales).
En definitiva, nuestros hallazgos refuerzan la idea de que la patología dermatológica urgente es frecuente, y que los médicos de urgencias necesitan una formación básica sólida en dermatología clínica, especialmente, en centros sin cobertura de la especialidad.