Casos clínicos
M.ª Covadonga Martínez-González y Julio Velasco Alonso
10.5538/1887-5181.2026.54.30
Presentamos el caso de una mujer de 61 años, sin antecedentes médicos personales ni familiares de interés y sin tratamiento farmacológico habitual, que consulta por notar una lesión rugosa al tacto en la nalga derecha desde hace un mes. No refería dolor, prurito ni sangrado.
En la exploración física, se observó una pápula rosadoparduzca, ligeramente descamativa e hiperqueratósica de, aproximadamente, 5 mm de diámetro, con base no indurada y sin dolor a la palpación (fig. 1 A).
La dermatoscopia mostró una pápula bien delimitada, de color rosado y bordes algo más marronáceos, cubierta parcialmente por escama fina blanquecina. No se identificaron estructuras melanocíticas (retículo pigmentado, glóbulos, pseudópodos, velo azul-blanquecino). El patrón vascular hallado fue sutil, con vasos puntiformes o «en horquilla» mal definidos y parcialmente ocultos por la hiperqueratosis (fig. 1 B).

Se planteó el diagnóstico diferencial clínico con: queratosis seborreica irritada, nevo intradérmico irritado, queratosis liquenoide, fibroma o acrocordón inflamado, proponiendo a la paciente exéresis de la lesión y estudio histológico para filiación diagnóstica y, a su vez, descartar malignidad. El resultado del estudio histológico fue de melanoacantoma (MA) (fig. 2).

El MA es una lesión benigna infrecuente (aunque, probablemente, infradiagnosticada), que se ha considerado tradicionalmente una variante pigmentada de la queratosis seborreica, si bien, hoy se entiende como una entidad con características propias1. Predomina en adultos de mediana edad o mayores2 y puede presentar un amplio espectro clínico, desde lesiones muy pigmentadas hasta formas hipopigmentadas o rosadas1-3. Su relevancia radica en su posible similitud con el melanoma y el carcinoma basocelular pigmentado, aunque su diagnóstico diferencial clínico incluye, entre otros, también a nevos melanocíticos pigmentados, queratosis seborreica pigmentada, o melanosis reactiva1-4. Existe, además, una variante de MA que aparece en la mucosa oral, descrita clásicamente como un proceso reactivo a estímulos irritativos, que muestra crecimiento rápido y puede confundirse con melanoma mucoso5,6. Esto puede conducir a procedimientos innecesarios o, por el contrario, a retrasos diagnósticos3. La dermatoscopia y la microscopia confocal permiten una evaluación no invasiva útil, pero su variabilidad hace que la confirmación histológica sea imprescindible para su diagnóstico definitivo3,7.
Se han descrito casos de MA oral multifocal en el contexto de enfermedades endocrinas como la enfermedad de Addison o el hipertiroidismo, aunque estas asociaciones son raras8.
La dermatoscopia del MA presenta variabilidad considerable. Pueden verse estructuras típicas de queratosis seborreica (fisuras, criptas, quistes de milio) u otros patrones, como una pigmentación densa, que simulan melanoma3. La ausencia de pigmento melánico o escaso, como en nuestro caso, es menos frecuente, pero ha sido descrita.
La microscopia confocal puede mostrar células dendríticas brillantes distribuidas en la lesión, lo que puede confundirse con melanoma in situ9. En casos dudosos, su utilidad reside en complementar la sospecha clínica, pero nunca sustituye a la biopsia.
La histopatología constituye la forma de diagnóstico definitivo. El MA se caracteriza por acantosis marcada, hiperqueratosis, papilomatosis y melanocitos dendríticos sin atipia, distribuidos entre los queratinocitos1-4,8,10. La incontinencia melánica es variable. En ocasiones, como lesiones muy pigmentadas, el diagnóstico diferencial con el melanoma puede requerir marcadores inmunohistoquímicos4,8,10.
Respecto a su manejo y pronóstico, la exéresis local es diagnóstica y curativa. No se ha descrito transformación maligna ni recurrencias significativas. En lesiones orales, puede haber regresión espontánea tras eliminar el estímulo irritativo1,4.
Presentamos un caso representativo de MA en localización glútea con escasa pigmentación en la exploración clínica, que ayuda a ampliar la comprensión de las variantes clínicas del MA, especialmente, aquellas formas poco pigmentadas que pueden confundirse con otras lesiones queratósicas benignas.