Actualmente, la dieta mediterránea (DM) trasciende la definición de un simple patrón nutricional para consolidarse como una intervención estratégica capaz de modular el sistema inmunitario innato y el curso de las enfermedades autoinflamatorias1. La transición desde la «dieta occidental» —predominante en sociedades industrializadas y caracterizada por una alta carga glucémica— hacia la DM se antoja de gran interés para el manejo integral de enfermedades inflamatorias crónicas de la piel.
La DM se basa en la ingesta de una serie de alimentos que cuentan con nutrientes específicos con un impacto biológico:
- Aceite de oliva virgen extra (AOVE), rico en polifenoles y ácidos grasos monoinsaturados, que reducen los marcadores inflamatorios.
- Vegetales y legumbres, con fibra, folato y polifenoles, que favorecen el control del eje insulina-factor de crecimiento insulinoide de tipo 1 (IGF-1; del inglés, insulin-like growth factor-1) y la modulación del eje intestino-piel.
- Pescado y frutos secos, con ácidos grasos omega-3, con perfil antiinflamatorio.
- Frutas y hortalizas, que incluyen betacarotenos y vitaminas C y E, que disminuyen el estrés oxidativo y aportan protección celular.
- Vino (ingesta moderada, con las comidas): con resveratrol, con actividad antioxidante sistémica.
El beneficio clínico de la DM procede en buena parte de su capacidad para antagonizar el eje insulina-IGF-1. La hiperinsulinemia típica de la dieta occidental eleva los niveles de IGF-1, el cual activa la señalización de andrógenos mediante la estimulación de la 5α-reductasa y sus receptores cutáneos2, lo que favorece la lipogénesis, la secreción sebácea y la oclusión folicular.
A nivel molecular, la DM modula la actividad del complejo 1 de la diana de la rapamicina (mTORC1; del inglés, mechanistic target of rapamycin complex 1) y restaura la función de la proteína FOXO1 (del inglés, forkhead box O1), un factor de transcripción que reprime los genes proinflamatorios y lipogénicos2,3. Asimismo, el alto contenido de fibra de la DM mitiga la disbiosis microbiana y fortalece el eje intestino-piel, regulando la secreción de citocinas como el factor de necrosis tumoral alfa y la interleucina 171.
Las enfermedades autoinflamatorias se definen por una respuesta aberrante del sistema inmunitario innato con elevación de biomarcadores proinflamatorios, situándose enfermedades como el acné vulgar, la psoriasis y la hidradenitis supurativa dentro de un espectro inmunitario complejo, que se asocia a autoinflamación, aunque con afectación de sistema inmunitario innato y adaptativo1.
Diferentes estudios sugieren que este patrón alimenticio posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que podrían mitigar la gravedad de dichas enfermedades. Los datos observacionales indican que una mayor adherencia a esta dieta, junto con modificaciones en el estilo de vida, incluida la práctica de actividad física, se asocia a una menor actividad de la enfermedad y una mejor calidad de vida.
- Hidradenitis supurativa: su gravedad se ve amplificada por factores ambientales como la obesidad y la inflamación sistémica3. Un estudio en población española reveló que la adherencia a la DM es considerada media, lo que indica un margen de mejora terapéutica significativo en la práctica clínica3. Se ha demostrado una asociación inversa robusta entre la adherencia a la DM y los índices de gravedad y la actividad referida por el paciente (NRS; del inglés, Numeric Rating Scale)3. Además, se defiende que el consumo de AOVE como grasa principal es el hábito individual con mayor impacto en la reducción de la actividad de la enfermedad, y se observa que la actividad física vigorosa potencia el efecto antiinflamatorio de la dieta, mejorando la resistencia a la insulina y reduciendo el estrés mecánico en zonas intertriginosas3.
- Acné: una revisión sistemática y metanálisis reciente concluyó que la adherencia general a la DM muestra una correlación negativa significativa con la gravedad de las lesiones2.
- Psoriasis: de forma análoga, la DM ha demostrado capacidad para frenar la progresión de las placas de psoriasis y reducir la inflamación sistémica, mejorando la respuesta a las terapias convencionales1,3. Recientemente, fue publicado el estudio español MEDIPSO4, que midió el impacto en pacientes con psoriasis leve/moderada de 16 semanas de DM tutorizada frente a un grupo de control con una dieta baja en grasas: se halló una mejoría significativa en el índice de intensidad y extensión de la psoriasis (PASI; del inglés, psoriasis area and severity index) de los pacientes con DM frente al grupo de control, apreciándose que una mayor adherencia a la dieta se correlacionaba significativamente con una mayor mejoría clínica. Además, esta mejoría se produjo sin una significativa pérdida de peso en los participantes, lo que sugiere un efecto beneficioso independiente de los cambios de peso4.
La DM no debe considerarse un sustituto del tratamiento farmacológico, sino una terapia adyuvante de alto valor clínico. Su implementación optimiza la respuesta a fármacos, reduce la frecuencia de brotes y, fundamentalmente, mejora el perfil de riesgo cardiovascular, crucial en pacientes con inflamación crónica sistémica3, aunque es importante realizar más ensayos clínicos para confirmar estos beneficios terapéuticos.
BIBLIOGRAFÍA
- Nayudu K, Milosavljevic S, Braun N, Nambudiri V. Exploring the associations between Mediterranean diet adherence and autoinflammation-associated skin diseases. Exp Dermatol. 2026;35(5):e70247.
- Taha S, Shakhshir M, Zyoud SH. The Mediterranean diet and acne vulgaris: a systematic review and meta-analysis. Nutr Metab (Lond). 2025;22(1):132.
- Lorite-Fuentes I, Montero-Vílchez T, Arias-Santiago S, Molina-Leyva A. Potential benefits of the Mediterranean diet and physical activity in patients with hidradenitis suppurativa: a cross-sectional study in a Spanish population. Nutrients. 2022;14(3):551.
- Pérez-Bootello J, Berna-Rico E, Abbad-Jaime de Aragón C, Goñi L, Vázquez-Ruiz Z, Neria F, et al. Mediterranean diet and patients with psoriasis: the MEDIPSO randomized clinical trial. JAMA Dermatol. 2025;161(12):1215-23.