N.º 55  Julio / Septiembre 2026


Artículo de revisión



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Ecografía en el hemangioma infantil: utilidad en su diagnóstico y seguimiento

María Colmenero Sendra

10.5538/1887-5181.2026.55.15



RESUMEN

Los hemangiomas infantiles son tumores vasculares benignos de crecimiento rápido e involución progresiva. La ecografía es la técnica de elección por su accesibilidad, ausencia de radiación y capacidad para evaluar la estructura y la vascularización. Se emplean sondas de alta frecuencia, y modos B y Doppler para caracterizar la lesión. En fase proliferativa, aparecen como masas hipoecoicas hipervascularizadas, con flujos de baja resistencia. En fase involutiva, disminuyen en tamaño y vascularización, aumentando su ecogenicidad por un cambio hacia tejido fibroadiposo. La ecografía también es clave en el diagnóstico diferencial y seguimiento terapéutico, permitiendo valorar la respuesta al propranolol.

INTRODUCCIÓN

Los hemangiomas infantiles (HI) son los tumores vasculares benignos más frecuentes en la infancia, con una prevalencia del 4-10% en el primer año1. Presentan una fase de crecimiento rápido, seguida de involución progresiva durante años2. El diagnóstico suele ser clínico, pero las técnicas de imagen son claves en casos seleccionados. La ecografía es la técnica utilizada de primera línea, útil para confirmar el diagnóstico, y evaluar lesiones profundas, la extensión y la relación anatómica, además de para monitorizar la evolución y la respuesta al tratamiento3. Destaca por no usar radiación ionizante, ser dinámica y no requerir sedación4. En definitiva, en la práctica clínica diaria, el estudio complementario de elección en los hemangiomas (en caso de precisarse alguno) suele ser factible exclusivamente con la ecografía, prueba de imagen que podemos realizar incluso en la propia consulta.

REQUISITOS TÉCNICOS Y ABORDAJE ECOGRÁFICO

Instrumentación

Para un estudio dermatológico de calidad, la elección del transductor es crucial. Generalmente, se emplean transductores lineales de alta frecuencia, que ofrecen una excelente resolución espacial a expensas de una menor penetración.

Sondas de alta frecuencia (12-18 MHz)

Son el estándar actual. Permiten una visualización nítida de la dermis y el tejido subcutáneo, identificando con precisión la arquitectura de la mayoría de los HI.

Sondas de frecuencia ultraalta (22-30 MHz)

Especialmente útiles en lesiones muy superficiales o de pequeño tamaño (milimétricas), permitiendo diferenciar capas de la piel.

Sondas convexas de baja frecuencia (5-8 MHz)

Aunque poco habituales en dermatología, pueden usarse para evaluar el alcance de hemangiomas segmentarios de gran tamaño o con extensión a planos musculares profundos o cavidades.

Exploración en escala de grises (modo B)

La semiología en escala de grises permite definir la morfología y estructura de la lesión4,5.

Ecogenicidad

Debe compararse siempre con estructuras adyacentes. El HI en fase proliferativa suele ser hipoecoico respecto a la grasa subcutánea y discretamente heterogéneo.

Arquitectura interna

La presencia de canales vasculares tubulares o espacios quísticos orienta más hacia una malformación vascular que hacia un hemangioma verdadero. Asimismo, se debe documentar la ausencia de flebolitos, ya que su presencia es casi patognomónica de las malformaciones venosas y raramente se ven en el HI5.

Compresibilidad

Mediante una presión suave con el transductor, evaluamos la deformidad de la lesión. Los HI, al ser tumores sólidos celulares, muestran una compresibilidad limitada en comparación con las malformaciones vasculares de bajo flujo, que se colapsan con facilidad.

Análisis Doppler

El estudio hemodinámico es el que permite la clasificación definitiva del flujo.

Doppler color

Codifica la velocidad media y la dirección del flujo sanguíneo en relación con el transductor. Su principal limitación es que es menos sensible a flujos muy lentos y pequeños capilares dérmicos. Cuando utilizamos Doppler color en la ecografía dermatológica, es fundamental configurar una PRF (frecuencia de repetición de pulsos o número de impulsos de ultrasonido transmitidos por segundo; del inglés, pulse repetition frequency) baja para poder identificar vasos con velocidades reducidas. Esto es esencial para detectar el flujo sanguíneo en las lesiones cutáneas, donde se recomienda una PRF baja, generalmente, entre 0,5 y 1,5 kHz6.

Power Doppler (Doppler de energía)

En lugar de la dirección, este modo potencia la señal Doppler. Es el modo de referencia para buscar vascularización en tumores cutáneos, siendo mucho más sensible que el Doppler color para detectar flujos de baja velocidad y vasos de pequeño calibre7.

Doppler espectral

El principal uso del Doppler pulsado es diferenciar si un vaso es arterial (onda pulsátil) o venoso (onda continua/plana), ya que representa el flujo como una gráfica de onda (velocidad frente a tiempo)8.

Esto le permite también medir velocidades máximas y calcular el índice de resistencia (IR) en el caso de ondas pulsátiles, el cual es uno de los parámetros más frecuentemente evaluados en lesiones vasculares. Se calcula con el cociente de la diferencia de la velocidad máxima sistólica y la velocidad mínima diastólica, entre la velocidad máxima sistólica9. Este parámetro aporta información sobre la resistencia vascular del lecho vascular estudiado, indicando, cuanto más elevado (>0,7), arterias con mayor pared y capa muscular que producen resistencia, y los índices bajos corresponden a neovascularización y arterias con paredes delgadas10.

Finalmente, el uso de maniobras dinámicas, como la liberación de la presión tras una compresión sostenida, puede ayudar a detectar flujos venosos lentos que de otro modo pasarían desapercibidos, asegurando un diagnóstico diferencial preciso entre tumores y malformaciones.

Tip de experto: en la piel, recuerda siempre la técnica del «baño de gel». La presión del transductor puede crear el «artefacto» de que la lesión es avascular al colapsar los vasos dérmicos superficiales, dando como resultado un falso negativo de vascularización. Se recomienda el uso de abundante gel para que el transductor «flote» sobre la piel.

ECOGRAFÍA DE LOS HEMANGIOMAS INFANTILES: CORRELACIÓN CON LAS FASES EVOLUTIVAS

Las características ecográficas de los HI varían según la fase evolutiva en la que se encuentren. Conocer los hallazgos característicos de cada fase permite mejorar la precisión diagnóstica y optimizar el manejo clínico de estos pacientes11.

Fase proliferativa del hemangioma infantil

Corresponde al período de crecimiento activo del hemangioma. Durante esta etapa, se produce una intensa proliferación endotelial y una marcada angiogénesis, lo que se refleja en las características ecográficas de la lesión10.

Hallazgos en modo B

En el estudio en escala de grises, los HI en fase proliferativa suelen visualizarse como masas sólidas bien delimitadas, localizadas con frecuencia en el tejido subcutáneo. Suelen presentar una morfología lobulada y un estroma relativamente homogéneo (fig. 1). La ecogenicidad de estas lesiones es variable, aunque, en la mayoría de los casos, se describen como predominantemente hipoecoicas en comparación con los tejidos blandos adyacentes12.

Aunque pueden identificarse áreas anecoicas dentro de la lesión correspondientes a espacios vasculares dilatados, este hallazgo es más característico de los hemangiomas congénitos no involutivos (NICH; del inglés, non-involuting congenital hemangiomas)13, ya que, en los HI, los vasos intralesionales no siempre son claramente visibles en escala de grises.


FIGURA 1. A) En la ecografía en modo B, se observa una lesión hipoecoica lobulada en el tejido subcutáneo (marcada con un asterisco). B) Ecografía en modo power Doppler en la que se aprecia un aumento de la señal en el interior de la lesión de más de cinco vasos por cm2. En modo Doppler espectral pulsado, se observan tanto señales de flujo pulsátil (C) como continuo (D). E) Imagen clínica de hemangioma en el labio inferior, cuyo diagnóstico diferencial era con una malformación arteriovenosa.

En los NICH, podemos observar con más frecuencia en el modo B vasos visibles que corresponden a venas displásicas que los atraviesan (fig. 2). Asimismo, se ha descrito la posibilidad de trombos venosos en los NICH, algo que es mucho más infrecuente en los HI. Las calcificaciones son también más comunes en los hemangiomas congénitos, especialmente, en los hemangiomas congénitos rápidamente involutivos (RICH; del inglés, rapidly involuting congenital hemangiomas)14.

En definitiva, el estudio en escala de grises por sí solo suele ser inespecífico. Por ello, la incorporación del Doppler resulta esencial para caracterizar adecuadamente el hemangioma.


FIGURA 2. A) Hemangioma congénito no involutivo en el miembro superior derecho en un lactante de 2 años. Lesión nodular azulada con halo blanquecino y telangiectasias superficiales. B) Detalle de la dermatoscopia de la lesión con telangiectasias prominentes sobre fondo azul. C y D) Ecografía con sonda lineal a 17 MHz en modo B, que muestra una lesión lobulada hipoecoica en el tejido subcutáneo de 26 × 12 mm. En el interior de la lesión, se observa estructura lineal anecoica correspondiente con una vena displásica. E y F) Tanto en el modo Doppler color (E) como en el power Doppler (F), se observa un aumento significativo de la vascularización con más de 5 vasos por cm2.

Hallazgos en Doppler color

El Doppler color permite demostrar la intensa vascularización que caracteriza a los HI durante la fase proliferativa. La presencia de un patrón hipervascular es uno de los hallazgos más relevantes para establecer el diagnóstico ecográfico.

Habitualmente, se observa una gran cantidad de vasos intralesionales distribuidos de forma difusa en el interior de la masa (fig. 3). En algunos casos, también puede apreciarse un aumento de la vascularización en los tejidos adyacentes, lo cual suele ser lo último en desaparecer a medida que evoluciona el hemangioma15. En determinadas ocasiones, puede observarse una arquitectura lobulada con vasos de mayor calibre localizados en los septos que separan los lóbulos tumorales10.


FIGURA 3. A) Imagen clínica de un hemangioma infantil (HI) profundo en el cuero cabelludo en un lactante de un mes. B) Ecografía en modo B, en la que se observa una lesión nodular isoecoica de 14,9 × 6,3 mm bien delimitada en el tejido subcutáneo, que no tiene conexión con estructuras profundas. En modo Doppler color (C y D), se observa Doppler positivo, sugestivo de vascularización intralesional, pero sin conexión con el seno cavernoso adyacente (marcado con un asterisco). En el Doppler espectral pulsado, observamos tanto flujo continuo (E) como pulsátil (F). Dicha combinación con el aumento de la vascularización es compatible con HI en fase proliferativa.

Diversos autores han propuesto criterios cuantitativos para apoyar el diagnóstico de HI. Entre ellos, destaca la evaluación de la densidad vascular en la zona de mayor captación Doppler. Una densidad superior a cinco vasos por centímetro cuadrado se considera muy sugestiva de HI16.

Este patrón hipervascular permite diferenciar los HI de otras masas de partes blandas, especialmente, de aquellas lesiones no vasculares10.

Hallazgos en Doppler espectral (pulsado)

El Doppler espectral permite analizar con mayor precisión las características hemodinámicas de los vasos presentes en el hemangioma. En los HI proliferativos, se detectan, habitualmente, señales tanto arteriales (con ondas pulsátiles) como venosas (con ondas de flujo planas)8 (v. fig. 3 E y F).

Las arterias intralesionales suelen mostrar un patrón de baja resistencia (habitualmente, inferiores a 0,7). Este patrón de flujo arterial de alta velocidad y baja resistencia se relaciona con la presencia de vasos de paredes delgadas y escaso componente muscular, característicos de los procesos de neovascularización6.

La identificación simultánea de flujo arterial y venoso dentro de una masa bien delimitada constituye un hallazgo característico, que ayuda a distinguir los hemangiomas de otras anomalías vasculares, como las malformaciones arteriovenosas (v. fig. 1 C y D) en las que los vasos no forman parte de una masa tumoral definida3.

Utilidad diagnóstica durante la fase proliferativa

La ecografía resulta especialmente útil durante la fase proliferativa cuando existen dudas diagnósticas, sobre todo, cuando las lesiones se localizan en áreas como la región glabelar o el vértex. Es particularmente importante para realizar un diagnóstico diferencial con otras anomalías congénitas o tumorales (fig. 4), entre ellas, quistes dermoides, encefaloceles, seno pericraneal (o sinus pericranii), neuroblastomas metastásicos o rabdomiosarcomas, los cuales tienen sus propias características ecográficas12.

Fase involutiva del hemangioma infantil

Tras alcanzar su máximo crecimiento, los HI entran en una fase de involución progresiva. Durante esta etapa, se produce una regresión gradual de la proliferación vascular y una sustitución progresiva del tejido tumoral por tejido fibroso y adiposo1. Estos cambios histológicos se reflejan de forma clara en la exploración ecográfica.

Hallazgos en modo B

El cambio más evidente durante la fase involutiva es la modificación de la ecogenicidad de la lesión.

A medida que progresa la involución, el hemangioma experimenta una disminución progresiva de su tamaño y un aumento de su ecogenicidad9. Este cambio se debe, principalmente, a la sustitución del tejido vascular por tejido fibroadiposo (v. fig. 4 E).

Como consecuencia de ello, las lesiones que inicialmente eran hipoecoicas tienden a volverse progresivamente más hiperecoicas o heterogéneas en comparación con el tejido subcutáneo circundante.


FIGURA 4. A) Hemangioma infantil (HI) profundo en la región frontal, previo al tratamiento con propranolol. Dada la localización, presenta un amplio diagnóstico diferencial (sinus pericranii, encefalocele, traumatismo…). B) En la ecografía en modo B con sonda lineal de 11 MHz, observamos lesión nodular bien delimitada hipoecoica de 17 × 5,9 mm en la dermis, que respeta la tabla ósea. C) HI mixto cervical anterior en un lactante de 3 meses tratado con propranolol oral. D) Imagen clínica tras seis meses de tratamiento. E) Ecografía realizada en modo B con sonda lineal a 11 MHz. Podemos observar una involución del tamaño y ecogenicidad hiperecoica, correspondiente a la sustitución de la vascularización por tejido fibroadiposo.

Hallazgos en modo Doppler

El estudio Doppler muestra una disminución de la densidad vascular y del calibre de los vasos intralesionales. Asimismo, se observa una reducción de la velocidad del flujo sanguíneo5.

Aunque, en muchos casos, la vascularización puede llegar a ser mínima o, incluso, desaparecer, en algunas lesiones, persiste cierto flujo arterial detectable, ocasionalmente, con velocidades superiores a las observadas en la piel normal3,12. La disminución progresiva de la vascularización constituye uno de los principales indicadores ecográficos de involución tumoral17.

PAPEL DE LA ECOGRAFÍA EN EL SEGUIMIENTO TERAPÉUTICO

En la actualidad, el propranolol oral se considera el tratamiento de primera línea para los HI complicados18. La ecografía permite evaluar de forma objetiva la respuesta terapéutica mediante la medición de distintos parámetros, observándose, habitualmente, una reducción progresiva del volumen del hemangioma, acompañada de una disminución de la densidad vascular y de la velocidad del flujo sanguíneo17. De forma paralela, puede detectarse un aumento del IR en los vasos intralesionales19.

Estos cambios pueden evidenciarse desde los primeros meses de tratamiento, lo que convierte a la ecografía en una herramienta útil para valorar la eficacia terapéutica y orientar las decisiones clínicas11.

CONCLUSIONES

La ecografía cutánea constituye actualmente la técnica de imagen de elección tanto en la evaluación de los HI cuando se requiere un estudio complementario, como en la monitorización de la respuesta al tratamiento.

Su capacidad para analizar tanto la estructura de la lesión como su vascularización permite caracterizar con precisión las diferentes fases evolutivas del hemangioma.

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