Novedades en dermatología
Mar Luque Luna
10.5538/1887-5181.2026.55.37
La paniculopatía edematofibroesclerótica (PEFE), conocida como celulitis, es una alteración estructural del tejido subcutáneo caracterizada por irregularidades cutáneas que producen el aspecto de «piel de naranja». Afecta, aproximadamente, al 80-90% de las mujeres tras la pubertad, independientemente del índice de masa corporal1,2.
Actualmente, se reconoce como una entidad multifactorial compleja que implica alteraciones del tejido adiposo y de la microcirculación, fibrosis del tejido conectivo y factores hormonales y genéticos3,4. Esta visión ha permitido avanzar en su comprensión y en el desarrollo de estrategias terapéuticas.
El objetivo de este artículo es revisar los mecanismos fisiopatológicos implicados y resumir las principales estrategias terapéuticas disponibles, con especial atención a la cosmética dermatológica (fig. 1).

FIGURA 1.
Fisiopatología de la paniculopatía edematofibroesclerótica. La celulitis resulta de la interacción entre
alteraciones en la arquitectura del tejido adiposo subcutáneo, fibrosis de los septos conectivos y disfunción
microvascular con edema intersticial e inflamación local. Estos procesos favorecen la protrusión del tejido adiposo
hacia la dermis y generan las irregularidades cutáneas características de la «piel de naranja». El trastorno puede
aparecer independientemente del índice de masa corporal y está influido por factores hormonales y genéticos.
Creada por la autora con ayuda de la inteligencia artificial (Google Gemini).
La PEFE resulta de la interacción de factores estructurales, metabólicos y microcirculatorios que afectan al tejido adiposo subcutáneo y la dermis, lo que explica su heterogeneidad y la dificultad terapéutica.
La protrusión de los lobulillos adiposos hacia la dermis es un mecanismo clave, favorecido por la disposición perpendicular de los septos fibrosos en la mujer, frente a la orientación oblicua en el varón5. La hipertrofia adipocitaria incrementa la presión sobre la dermis y contribuye al relieve cutáneo irregular3.
La disfunción microvascular favorece la retención de líquidos y el edema intersticial, aumentando la presión tisular y comprometiendo la perfusión3.
La hipoxia resultante puede inducir inflamación de bajo grado y degradación de la matriz extracelular.
Se produce engrosamiento y esclerosis de los septos fibrosos, generando tracción dérmica mientras el tejido adiposo protruye, lo que origina las irregularidades características1.
Los estrógenos influyen en la microcirculación, distribución adiposa y estructura del tejido conectivo, explicando la mayor prevalencia en mujeres3. Los factores genéticos modulan la predisposición individual.
Factores como el sedentarismo, una dieta inadecuada, el tabaquismo y el estrés oxidativo pueden agravar la celulitis6. Las intervenciones sobre el estilo de vida pueden mejorar el metabolismo y la circulación, aunque no son los únicos determinantes en su aparición.
Son una de las estrategias más utilizadas y suelen combinar principios activos dirigidos a distintos mecanismos fisiopatológicos.
Estimulan la renovación epidérmica y la síntesis de colágeno, favoreciendo el remodelado dérmico1.
La cafeína inhibe la fosfodiesterasa, aumenta el monofosfato de adenosina (AMP; del inglés, adenosine monophosphate) cíclico (AMPc) y favorece la lipólisis7.
También puede mejorar la microcirculación.
Dentro de las estrategias tópicas dirigidas a modular el metabolismo lipídico, la forskolina y la carnitina resultan de especial interés por sus mecanismos de acción complementarios sobre la lipólisis y la utilización de ácidos grasos. La forskolina activa la adenilato-ciclasa, incrementando los niveles intracelulares de AMPc. Este aumento activa la proteína-cinasa A (PKA; del inglés, protein kinase A), que fosforila enzimas lipolíticas como la lipasa sensible a hormonas (HSL; del inglés, hormone-sensitive lipase), favoreciendo la degradación de triglicéridos en ácidos grasos libres y glicerol.
Por otro lado, la carnitina participa de forma clave en el metabolismo lipídico, al actuar como transportador de ácidos grasos de cadena larga hacia la mitocondria, donde son utilizados como fuente de energía mediante β-oxidación. De esta forma, favorece el aprovechamiento de los ácidos grasos liberados durante la lipólisis.
Un ensayo clínico controlado evaluó una formulación con cafeína, retinol, forskolina y carnitina durante 12 semanas, mostrando mejoras significativas frente al placebo en la tonicidad y el aspecto cutáneo8. A pesar de que la evidencia global sigue siendo limitada y ningún producto tópico ha logrado resolver completamente la celulitis, determinados cosméticos pueden contribuir a mejorar la apariencia, la textura, la firmeza y la calidad dérmica de la piel7.
Los retinoides tópicos han mostrado capacidad para favorecer el remodelado dérmico. En el contexto de la cosmética corporal, el retinol liposomado representa una estrategia especialmente interesante, ya que permite vehiculizar un principio activo con capacidad renovadora y estimuladora del remodelado dérmico, mejorando su tolerancia y favoreciendo una acción progresiva sobre la textura, la firmeza y la apariencia irregular de la piel9.
Flavonoides como la naringina se han estudiado por su potencial para modular el metabolismo adipocitario, estimular mecanismos relacionados con la lipólisis y favorecer el pardeamiento del tejido adiposo. Derivados glicosilados como la glucosilnaringina presentan especial interés cosmético debido a su mayor estabilidad y solubilidad, lo que favorece su incorporación en formulaciones tópicas para mejorar la apariencia de la celulitis.
En conjunto, existe una tendencia hacia formulaciones multimodales, aunque se requieren más estudios clínicos bien diseñados.
Las tecnologías basadas en energía (que incluyen radiofrecuencia, ondas acústicas, microondas y láseres) pueden mejorar la firmeza cutánea y estimular el colágeno6.
Algunos estudios muestran resultados prometedores con microondas y campos electromagnéticos combinados con presión negativa10,11.
La subcisión permite liberar septos fibrosos responsables de las depresiones cutáneas y ha demostrado eficacia en casos seleccionados5.
La PEFE es una entidad multifactorial derivada de alteraciones del tejido adiposo y de la microcirculación, y de la fibrosis del tejido conectivo.
El tratamiento sigue siendo un reto y ningún abordaje único es universalmente eficaz.
Las estrategias más prometedoras combinan estilo de vida, cosmética dermatológica y procedimientos médico-estéticos.
Aunque algunos principios activos cosméticos han mostrado resultados prometedores, se requieren estudios adicionales para definir su papel terapéutico.