Más Dermatología, n.º 51

Número 51 • Julio/Septiembre 2025 - Edición electrónica: ISSN 2013-7338 - https://www.masdermatologia.com dermatología a c t u a l i dad y avances ® EDITORIAL Cambio climático y dermatología Francisco Javier del Boz González ARTÍCULO DE REVISIÓN Hemangioma infantil y alteraciones oculares Guillermo Luque Aranda LA OPINIÓN DEL EXPERTO Prurito crónico: impacto multidimensional y claves para su abordaje integral Francisco José Navarro Triviño CASOS CLÍNICOS Hipertricosis cervical anterior. Serie de tres casos Alejandro Arroyo Córdoba, Francisco Javier del Boz González y José Antonio Llamas Carmona Síndrome de dermatosis-artritis asociado al intestino: presentación de un caso clínico y revisión de la literatura Lluís Dols Casanova, Nalia Domínguez Lirón y María del Mar Blanes Martínez ¿CUÁL ES SU DIAGNÓSTICO? Miguel Leal Mérida NOVEDADES EN DERMATOLOGÍA Actualización en el tratamiento del vitíligo Paula Aguilera Peiró MUNDO DERMATOLÓGICO Indexada en:

más dermatología® actualidad y avances DIRECCIÓN Francisco Javier del Boz González Encargado de la consulta de dermatología pediátrica. Hospital Materno-Infantil. Hospital Regional Universitario de Málaga. COMITÉ DE EXPERTOS Rosario Alarcón Cabrera. Concepción, Chile Fernando Alfageme Roldán. Madrid María Soledad Aluma Tenorio. Medellín, Colombia Roberto Arenas Guzmán. México D. F., México Daniela de Boni Crotti. Montevideo, Uruguay Agustín Buendía Eisman. Granada Joan Escalas Taberner. Palma de Mallorca Pablo Fernández Peñas. Sídney, Australia Marta García Bustínduy. Santa Cruz de Tenerife Gloria Garnacho Saucedo. Córdoba Yolanda Gilaberte Calzada. Zaragoza Minerva Gómez Flores. Monterrey, México Elisabeth Gómez Moyano. Málaga Elena González-Guerra. Madrid Aurora Guerra-Tapia. Madrid Pedro Herranz Pinto. Madrid Mariel Isa Pimentel. Santo Domingo, República Dominicana Pedro Jaén Olasolo. Madrid Pablo Lázaro Ochaita. Madrid Francisco Leyva Rodríguez. Madrid Víctor López Barrantes. Madrid José Luis López Estebaranz. Madrid Ricardo de Lorenzo y Montero. Madrid Rocío Marecos. Asunción, Paraguay Covadonga Martínez González. Oviedo Antonio Martorell Calatayud. Valencia Lourdes Navarro Campoamor. Madrid Francisco Navarro Triviño. Granada Beatriz Pérez Suárez. Murcia Leandro Perrotat. Córdoba, Argentina Mónica Ramos. Guadalajara (Jalisco), México Rosa del Río Reyes. Madrid Raquel Rivera Díaz. Madrid Carmen Rodríguez Cerdeira. Vigo Gabriel Rubio Valladolid. Madrid David Saceda Corralo. Madrid Editorial Glosa tiene el máximo respeto por las afirmaciones y opiniones de los autores, que pueden no reflejar los puntos de vista de la editorial, no siendo esta la responsable de las posibles omisiones, inexactitudes, errores o vigencia de la información expresada. Además, debido a la continua evolución de las ciencias biomédicas, Editorial Glosa recomienda que el lector haga las oportunas comprobaciones sobre diagnósticos y dosificaciones expresados en este documento. Editorial Glosa, SL Avinguda de la Meridiana, 358, 10.ª planta 08027 Barcelona Teléfono: 932 684 946 e-mail: informacion@editorialglosa.es Periodicidad trimestral Edición electrónica: ISSN 2013-7338 Soporte válido © Editorial Glosa, SL Reservados todos los derechos.

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Más Dermatol. 2025;51:3-4 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.3 3 EDITORIAL Cambio climático y dermatología Es bien conocido que algunas de las radiaciones solares son reflejadas por el planeta Tierra y la atmósfera, aunque la mayoría de estas radiaciones son absorbidas por la superficie terrestre, calentándola. Por otro lado, entre las radiaciones infrarrojas que atraviesan la atmósfera, algunas son absorbidas y reemitidas desde la superficie terrestre en todas las direcciones, siendo retenidas por determinados gases: esto calentará aún más esta superficie terrestre y las capas bajas de la atmósfera, suponiendo el fenómeno conocido como efecto invernadero. Según refrenda Naciones Unidas, esto conduce al calentamiento global y al cambio climático, y el mundo se está calentando más rápidamente que en cualquier otro momento de la historia registrada. Desde el siglo xix, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles, lo que produce estos gases que atrapan el calor, y se calcula un aumento de 1,1 °C en la temperatura global media durante este período de tiempo1. El cambio climático se asocia a una elevación de la temperatura global media, pero también a más fenómenos climáticos extremos (olas de calor, inundaciones, huracanes, incendios, sequías…), aumento en los niveles de CO2 y elevación del nivel del mar 1. Esto, a su vez, tiene diferentes consecuencias, incluyendo una mayor polución del aire, aumento de alérgenos ambientales, cambios en la ecología de los vectores de enfermedades, impacto en la calidad del agua y en los suministros de agua y alimentos, degradación del medio ambiente… y parece lógico pensar que todos estos cambios tendrán finalmente impacto en la salud humana1. Así, una mayor polución en el aire y el aumento de alérgenos predispondrá a un aumento en la incidencia de asma, alergias respiratorias y enfermedades cardiovasculares1. Los cambios en la ecología de los vectores de enfermedades favorecerán la diseminación de enfermedades actualmente más limitadas geográficamente como la leishmaniosis, el paludismo, la enfermedad de Lyme, el chikungunya, el dengue, la enfermedad causada por el virus de Zika, la infección por el virus del Nilo Occidental1… El impacto en la calidad del agua y en los suministros de agua y alimentos favorecerán enfermedades como el cólera, infecciones por Campylobacter, leptospirosis, malnutrición, diarrea… La degradación medioambiental da lugar a migraciones forzosas, conflictos civiles e impacto en la salud mental. Las altas temperaturas extremas propiciarán el agravamiento de diferentes trastornos cardiovasculares, respiratorios, renales o mentales, y se relacionan con aumento de la mortalidad, y a nivel cutáneo favoreFrancisco Javier del Boz González Servicio de Dermatología. Hospital Regional Universitario y Hospital Materno-Infantil de Málaga.

Más Dermatol. 2025;51:3-4 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.3 4 EDITORIAL Cambio climático y dermatología Del Boz González FJ cerán erupciones como la miliaria. Además, afectarán sobremanera a personas con trastornos de sudoración, como ocurre con algunas enfermedades genéticas como las displasias ectodérmicas, el síndrome de EhlersDanlos o las ictiosis, entre otras1,2. Los fenómenos meteorológicos extremos, a su vez, facilitarán heridas, migraciones, afectación de la salud mental… La OMS establece que, tras inundaciones graves, los trastornos cutáneos serían los problemas de salud asociados más frecuentes, por delante de diarrea o infecciones respiratorias, e incluirían diferentes tipos de infecciones, picaduras de artrópodos, mordeduras, «pie de inmersión», dermatitis de contacto o heridas traumáticas3. Los cambios de temperatura y humedad también pueden afectar, por ejemplo, a la estacionalidad habitual de determinadas enfermedades, como ocurre con la enfermedad boca-mano-pie, originada por enterovirus4. Como paradigma de enfermedad dermatológica que puede verse afectada por el cambio climático, tenemos la dermatitis atópica, claramente influenciada por diferentes factores climáticos y la polución ambiental, que pueden empeorar la función de barrera, la desregulación inmunitaria, la disbiosis y el prurito, que están implicados en la patogenia de la enfermedad. Así, las radiaciones ultravioleta pueden originar inflamación, apoptosis, daño en el ácido desoxirribonucleico y una reducción de la función de barrera, como ocurre en una quemadura solar. La polución del aire, los alérgenos ambientales y las sustancias irritantes pueden interrumpir la homeostasis cutánea, originando dichas alteraciones en la función de barrera, disbiosis (descendiendo la flora normal y aumentando la colonización por Staphylococcus aureus), prurito y daño oxidativo. El frío y la humedad ambiental pueden igualmente alterar la función de barrera (al aumentar la pérdida transepidérmica de agua), mientras que el calor y la sudoración pueden provocar prurito5. Igualmente, son esperables cambios en relación con las infecciones fúngicas, ya que estas condiciones (aumento de temperatura global, más fenómenos meteorológicos extremos…) estimulan la emergencia de nuevos patógenos fúngicos, y la adaptación de determinados hongos a ambientes previamente inhóspitos para ellos. Es esperable, por tanto, un aumento de estas infecciones fúngicas, al favorecerse su crecimiento y diseminación; los hongos pueden infectar más fácilmente a los seres humanos, y el uso de fungicidas en agricultura puede propiciar el desarrollo de resistencias a antifúngicos6. Un ejemplo lo tenemos en la emergencia a nivel global de Trichophyton indotineae. En definitiva, como dermatólogos, no podemos ignorar el fenómeno del cambio climático, y debemos prepararnos para poder ayudar lo mejor posible a aquellos que sufran sus consecuencias. BIBLIOGRAFÍA 1. Bell ML, Gasparrini A, Benjamin GC. Climate change, extreme heat, and health. N Engl J Med. 2024;390(19):1793-801. 2. Williams ML. Global warming, heat-related illnesses, and the dermatologist. Int J Womens Dermatol. 2020;7(1):70-84. 3. Bandino JP, Hang A, Norton SA. The infectious and noninfectious dermatological consequences of flooding: a field manual for the responding provider. Am J Clin Dermatol. 2015;16(5):399-424. 4. Coates SJ, Davis MDP, Andersen LK. Temperature and humidity affect the incidence of hand, foot, and mouth disease: a systematic review of the literature - a report from the International Society of Dermatology Climate Change Committee. Int J Dermatol. 2019;58(4):388-99. 5. Wang SP, Stefanovic N, Orfali RL, Aoki V, Brown SJ, Dhar S, et al. Impact of climate change on atopic dermatitis: a review by the International Eczema Council. Allergy. 2024;79(6):1455-69. 6. Seidel D, Wurster S, Jenks JD, Sati H, Gangneux JP, Egger M, et al. Impact of climate change and natural disasters on fungal infections. Lancet Microbe. 2024;5(6):e594-605.

Compuesta por artículos de opinión sobre temas que generan debate en cualquier foro por ser actuales y controvertidos. % Temas de actualidad % Abordaje multidisciplinar % Comité de expertos de diferentes zonas del país Indexada en Crossref con el DOI 10.5538/1579-6574 Director: David Saceda Corralo Han colaborado: • Rubina Alves • Daniel Asz-Sigall • Carlos A. Barrera-Ochoa • Anne Barrutia-Borque • Claudia Bernárdez Guerra • Francisco Javier del Boz González • Francisco M. Camacho Martínez • Andrea Combalia Escudero • Gabriella Fabbrocini • Pablo Fernández-Crehuet Serrano • Juan Ferrando Barberá • Gloria M. Garnacho Saucedo • Aniza Giacaman • Rocío Gil Redondo • Alba Gómez Zubiaur • Arturo López Yáñez Blanco • Miguel Martí • Ana Melián Olivera • José Carlos Moreno Giménez • Damián Moreno Mesa • Óscar Muñoz Moreno-Arrones • Jorge Ocampo Candiani • Sonia Sofía Ocampo Garza • Carolina Palacio • Mario Puerta Peña • Rita Rodrigues Barata • Luis Enrique Sánchez Dueñas • Cristina Serrano Falcón • Sergio Vañó Galván • David Vega Díez • Virginia Velasco Tamariz Con la colaboración de https://www.laopiniondelosexpertos.com Transforma tu conocimiento en tricología con los líderes de opinión La opinión de los expertos® ISSN 1579-6574 Actualidad y controversias en dermatología Tricología

Código del material: ES-HEM-01-25-2500003 · Fecha de elaboración: enero 2025 Primera y única solución oral pediátrica aprobada para el Hemangioma Infantil* *Que precisa tratamiento sistémico Código QR remite a la Ficha Técnica de Hemangiol PRESENTACIÓN Y PRECIO DE VENTA AL PÚBLICO: Frasco de 120 ml, PVP: 216,91€, PVP IVA: 225,59€, “Comprobar PVP”. RÉGIMEN Y CONDICIONES DE PRESCRIPCIÓN Y DISPENSACIÓN: Con receta ordinaria. Financiado por el Sistema Nacional de Salud. Aportación reducida

ARTÍCULO DE REVISIÓN Más Dermatol. 2025;51:7-13 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.7 7 Hemangioma infantil y alteraciones oculares Guillermo Luque Aranda Oftalmólogo. Unidad de Oftalmología Pediátrica. Servicio de Oftalmología. Hospital Regional Universitario de Málaga. Clínica Oftalmológica Dres. Luque Aranda. Málaga. RESUMEN El hemangioma infantil es el tumor vascular más frecuente en la infancia. Cuando se localiza en la región periocular, puede alterar el desarrollo visual del niño, al asociarse potencialmente a ciertas enfermedades oculares (ptosis palpebral, astigmatismo, estrabismo o neuropatía óptica) y, además, es importante tener en cuenta su posible relación con el síndrome PHACE(S), por lo que es necesario realizar una evaluación oftalmológica del paciente. Cuando el hemangioma precisa tratamiento, el propranolol oral se ha convertido en el tratamiento de elección. INTRODUCCIÓN El hemangioma infantil (HI) es el tumor vascular más común en la infancia1. Está originado por la proliferación de células endoteliales de los vasos sanguíneos2. Su incidencia es del 4 al 10 % en niños menores de un año, siendo más prevalente en la raza caucásica y en el sexo femenino. La mayoría se localizan en la cabeza y el cuello, con frecuencia, en la región periocular. La gestación múltiple, la edad materna avanzada, el bajo peso al nacimiento y la fecundación in vitro son factores de riesgo asociados a esta entidad3. El HI no suele estar presente al nacimiento4, apareciendo en las primeras semanas de vida, aunque, en el 30-50 % de los casos, podemos identificar una lesión precursora al nacimiento (telangiectasias o pequeñas lesiones maculares)5. Los HI suelen cursar con un crecimiento rápido en los primeros meses de vida, un período de estabilidad, en el que el tumor mantiene su tamaño y, finalmente, con una fase de regresión lenta, que puede durar hasta los 7-9 años. Se estima que el 90% de los HI regresarán de forma completa. Su aspecto macroscópico puede variar según su estado evolutivo y localización anatómica. Según su localización, distinguimos entre HI superficiales, profundos o mixtos. Así, los hemangiomas superficiales (aquellos que afectan a la dermis superficial), se aprecian, habitualmente, como una lesión roja brillante, plana o ligeramente sobreelevada. Si el hemangioma es profundo (afecta a la dermis profunda y al tejido subcutáneo), se expresará como una tumoración subcutánea, que producirá una sobreelevación de la piel suprayacente, que adoptará tono azulado y, si es mixto (combinando componente superficial y profundo), en superficie, se verá de color rojo en su centro, y azulado en el área periférica. En fase involutiva, la lesión tomará coloración más apagada. Según su distribución, distinguimos entre HI focales, circunscritos a un área pequeña y determinada, HI segmentarios, con afectación más extensa

Más Dermatol. 2025;51:7-13 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.7 8 ARTÍCULO DE REVISIÓN Hemangioma infantil y alteraciones oculares Luque Aranda G la visión binocular y la percepción de profundidad, además de aumentar el riesgo de ambliopía. 4. Compresión del nervio óptico: un HI de gran tamaño en localización intraorbitaria puede comprimir el nervio óptico, causando neuropatía óptica y pérdida de agudeza visual definitiva. 5. Queratopatía por exposición: un HI orbitario puede provocar una proptosis ocular que impida el correcto cierre de la hendidura palpebral, provocando queratitis y úlceras corneales. 6. Obstrucción lagrimal: puede originarse por compresión de la vía de drenaje lagrimal, provocando epífora e infecciones concomitantes. 7. Sangrado intraocular: en forma de hemovítreo, cuando la lesión se localiza en la vasculatura coriorretiniana, o de hipema, si la localización es en el estroma vascular del iris7. SÍNDROME PHACE(S) El síndrome de PHACE(S) es una entidad potencialmente letal, donde vemos asociación del HI a diferentes posibles alteraciones8. Se trata de un acrónimo: • P (posterior fossa brain malformations): hipoplasia/ displasia cerebelosa uni-/bilateral, malformación de Dandy-Walker... • H (hemangioma), comúnmente, de tipo segmentario. • A (arterial anomalies): anomalías arteriales, como displasia, estenosis, oclusión, u origen/curso aberrante de las arterias cerebrales principales, aumentando el riesgo de accidente isquémico cerebrovascular. • C (cardiac defects): alteraciones cardíacas, como coartación aórtica. • E (eye): las anomalías del segmento posterior ocular, entre las que se incluyen la vasculatura fetal persistente, la persistencia de vítreo primario hiperplásico, la anomalía de la papila óptica en morning glory, la hipoplasia de nervio óptico, el estafiloma peripapilar y el coloboma coriorretiniano, se consideran criterios mayores dentro del diagnóstico del síndrome PHACE(S). Las anomalías (afectan a un segmento corporal) y asociados a mayor tasa de complicaciones y necesidad de tratamiento, y HI indeterminados, cuando no es evidente si se trata de HI focales o segmentarios. Su tamaño puede oscilar entre pocos milímetros y varios centímetros, y su consistencia suele ser firme en la fase proliferativa, mientras que será blanda al tacto al evolucionar, en la fase involutiva, fase en la cual la lesión se irá aplanando. A pesar de ello, es frecuente la existencia de secuelas, como pueden ser telangiectasias o piel laxa redundante residuales. La mayoría de los HI no requieren tratamiento. Sin embargo, se estima que un 12 % de los HI diagnosticados sí que requerirán tratamiento médico6. COMPLICACIONES OCULARES ASOCIADAS A LOS HEMANGIOMAS INFANTILES Los HI ubicados en la órbita o la región periorbitaria presentan un riesgo significativo para el desarrollo visual del niño. Las principales complicaciones oculares potenciales incluyen: 1. Ptosis palpebral: si el HI se encuentra en el párpado superior, el propio peso de la lesión puede impedir la apertura de la hendidura palpebral. Una privación visual en los primeros años de vida (incluso durante cortos períodos de tiempo) puede llevar a una ambliopía, en algunos casos, no recuperable. 2. Defectos refractivos: principalmente, astigmatismo. La presión ejercida por un HI sobre el globo ocular puede inducir una alteración en la curvatura corneal, induciendo un astigmatismo. Este trastorno puede provocar visión borrosa y contribuir al desarrollo de ambliopía si no se corrige. 3. Estrabismo y distopia ocular: la presencia de un HI puede causar tanto desplazamiento del globo ocular como una alteración en su motilidad, produciendo una desalineación de los ejes visuales y, con ello, pudiendo conducir a un estrabismo de tipo mecánico. Esta situación puede interferir en

Más Dermatol. 2025;51:7-13 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.7 9 ARTÍCULO DE REVISIÓN Hemangioma infantil y alteraciones oculares Luque Aranda G del segmento anterior, como la microftalmia, la esclerocórnea, la catarata o el coloboma iridiano, son consideradas criterios diagnósticos menores9. • S (sternum-supraumbilical defects): alteraciones en la hendidura esternal y/o rafe supraumbilical. En presencia de estas alteraciones, el cuadro pasa a denominarse PHACES (en lugar de PHACE). DIAGNÓSTICO CLÍNICO Y DIFERENCIAL El diagnóstico de los hemangiomas perioculares es esencialmente clínico, y puede ser apoyado por otros estudios en casos complejos, especialmente, en el caso de hemangiomas profundos: • Ecografía Doppler: permite evaluar la vascularización y las características internas del tumor. • Resonancia magnética (RM): útil para definir la extensión y la relación con estructuras adyacentes, siendo de ayuda también la angiorresonancia. • Biopsia con análisis inmunohistoquímico: el marcador GLUT-1, que será positivo en el HI, ofrece en el primer año de vida cerca de un 100% de certeza diagnóstica ante un tumor vascular, aunque es excepcional tener que recurrir a una biopsia para llegar al diagnóstico10. El estudio de los HI periorbitarios debe comprender un examen oftalmológico completo, incluyendo la evaluación de la agudeza visual, la valoración de la motilidad ocular, la biomicroscopia del polo anterior ocular y la exploración del fondo de ojo. El diagnóstico diferencial debemos hacerlo, especialmente, con otras anomalías vasculares (tabla 1)1. Ante un HI en el contexto de un síndrome de PHACE(S), debemos hacer un diagnóstico diferencial con el síndrome de Sturge-Weber. En esta entidad, la anomalía vascular no es un tumor vascular (hemangioma), sino una malformación vascular de tipo capilar (mancha en vino de Oporto), siendo esta, además (y a diferencia de los hemangiomas), más frecuente en pacientes varones. Las malformaciones capilares de este tipo estarán ya presentes al nacimiento, y no es esperable apreciar un aumento de tamaño o intensidad en los primeros meses de vida (de hecho, algunas malformaciones capilares —de tipo nevus simplex— tienden a atenuarse o a desaparecer en este período). OPCIONES DE TRATAMIENTO La mayoría de los HI periorbitarios requerirán algún tipo de tratamiento. Dado el riesgo que implican para el desarrollo visual, es fundamental iniciar un seguimiento oftalmológico estrecho desde el momento del diagnóstico. En los casos que precisen tratamiento —especialmente, en los HI considerados de alto riesgo por su potencial capacidad de alterar la función ocular, por su asociación a síndrome de PHACE(S), en lesiones ulceradas o dolorosas, o bien en hemangiomas con riesgo de secuelas estéticas permanentes—, el propranolol oral es considerado actualmente el tratamiento de primera línea. Este tratamiento es el más efectivo11,12, por lo que se recomienda su inicio temprano, independientemente de la localización anatómica del hemangioma6. El propranolol oral tiene un triple mecanismo de acción13: • Vasoconstricción inmediata (reducción del enrojecimiento). • Inhibición de la angiogénesis (bloquea factores como el factor de crecimiento del endotelio vascular [VEGF; del inglés, vascular endothelial growth factor] y el factor básico de crecimiento de los fibroblastos [bFGF; del inglés, basic fibroblast growth factor]). • Inducción de la apoptosis en las células endoteliales del hemangioma. Se recomienda una valoración previa de constantes (frecuencia cardíaca y tensión arterial) al inicio del tratamiento y, en casos seleccionados, valoración de glucemias, ecocardiograma y/o electrocardiograma6.

Más Dermatol. 2025;51:7-13 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.7 10 ARTÍCULO DE REVISIÓN Hemangioma infantil y alteraciones oculares Luque Aranda G Los efectos adversos son poco frecuentes, y raramente pueden revestir gravedad. Los principales son: bradicardia, hipotensión, broncoespasmo, trastornos del sueño e hipoglucemia14. La alta eficacia y seguridad de este tratamiento ha desplazado a otros más agresivos como los corticoides sistémicos (figs. 1 y 2). Se ha demostrado que el maleato de timolol tópico es útil en el tratamiento de hemangiomas superficiales y finos, especialmente, en lesiones localizadas que asientan en la cara, y es una alternativa segura cuando no hay indicación absoluta de tratamiento15. Se aplica en forma de gel o solución oftálmica (o bien formulado en crema) al 0,5 %, dos veces al día, directamente sobre la lesión (fig. 3). Se debe evitar en hemangiomas ulcerados. Es un tratamiento seguro, aunque se deben tener en cuenta posibles efectos sistémicos, especialmente, si se usa en neonatos, en áreas extensas y en lesiones en el cuero cabelludo, donde la absorción puede ser mayor. TABLA 1. Diagnóstico diferencial de las anomalías vasculares y sus características generales Entidad Aparición Evolución esperable Coloración de la superficie Consistencia/ otros Involución Hemangioma infantil Primeras semanas de vida Proliferación e involución Roja brillante Elevado, blando, bien delimitado Sí (lenta), tras la fase de crecimiento Hemangioma congénito (RICH) Presente al nacer Involución rápida Roja violácea Más firme, no crece posnatalmente Sí (rápida) Hemangioma congénito (NICH) Presente al nacer Estable, sin cambio Roja o violácea No prolifera ni involuciona No Malformación capilar Presente al nacer Crecimiento proporcional Roja plana Plano, no involuciona No Malformación venosa Presente al nacer Crecimiento lento Azulada Compresible, aumenta con la maniobra de Valsalva No Malformación linfática Presente al nacer Posible crecimiento o inflamación lesional Normal o translúcida Masa blanda, posible fluctuación No Malformación arteriovenosa Presente al nacer Posible crecimiento rápido a lo largo del tiempo Roja/violácea Pulsátil, caliente, con soplo No Hemangioendotelioma kaposiforme Infancia temprana Crecimiento rápido y agresivo Roja oscura/ violácea Infiltrativo, posible coagulopatía No Angiosarcoma Raro en niños Crecimiento rápido y agresivo Variable Ulceración, dolor No NICH: hemangioma congénito no involutivo (del inglés, non-involuting congenital hemangioma); RICH: hemangioma congénito rápidamente involutivo (del inglés, rapidly involuting congenital hemangioma).

Más Dermatol. 2025;51:7-13 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.7 11 ARTÍCULO DE REVISIÓN Hemangioma infantil y alteraciones oculares Luque Aranda G FIGURA 3. Niña de 2 meses de vida con hemangioma focal superficial en el párpado. Mejoría evidente, con aplanamiento y menor intensidad de la coloración, tras seis semanas aplicando timolol al 0,5 % en crema dos veces al día. FIGURA 1. Hemangioma infantil segmentario facial que afecta a la hemifrente, la región ciliar y el párpado superior derechos, antes y después de iniciar el tratamiento con propranolol. FIGURA 2. Hemangioma infantil focal superficial en la frente y hemangioma infantil profundo del párpado superior derecho, antes y después de tratamiento con propranolol.

Más Dermatol. 2025;51:7-13 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.7 12 ARTÍCULO DE REVISIÓN Hemangioma infantil y alteraciones oculares Luque Aranda G El tratamiento con láser está indicado en los HI ulcerados, en la fase proliferativa del HI, aunque no como primera opción, y para tratar algunas posibles secuelas (como las telangiectasias residuales)6. La cirugía puede ser útil en los HI que comprimen el globo ocular, y en los HI pedunculados o con ulceraciones dolorosas. Igualmente, puede estar indicada como tratamiento de secuelas, como la piel redundante. PRONÓSTICO VISUAL El pronóstico visual en el contexto de los HI perioculares depende de un diagnóstico e intervención terapéutica oportunos y tempranos. Con un seguimiento y tratamiento adecuados, la mayoría de las complicaciones visuales pueden evitarse. No obstante, los casos no tratados o mal manejados pueden acarrear secuelas visuales importantes y permanentes. SEGUIMIENTO El seguimiento de los pacientes con HI debe ser estrecho y personalizado, considerando la localización, el tamaño, la tasa de crecimiento del tumor y el riesgo de complicaciones oftalmológicas como ambliopía, estrabismo o astigmatismo inducido. En cuanto a la frecuencia del seguimiento oftalmológico, recomendamos: • Fase proliferativa (0-6 meses de edad): se recomiendan evaluaciones oftalmológicas cada 4-8 semanas, según el riesgo de compromiso visual. Durante esta etapa, se debe llevar a cabo una evaluación detallada para detectar posibles signos de ambliopía por privación, astigmatismo inducido, estrabismo o proptosis. • Entre los 6 meses y el primer año de vida: seguimiento cada 3-4 meses, en ausencia de progresión o compromiso visual. • Fase de estabilización o involución (después del primer año): evaluaciones cada 6-12 meses, dependiendo de la evolución clínica y el tratamiento. • En pacientes bajo tratamiento sistémico, se recomienda un seguimiento oftalmológico más estrecho, con evaluaciones cada 8-12 semanas, en paralelo al control dermatológico. Este seguimiento debe mantenerse hasta la involución total del HI. CONCLUSIONES Los HI en la región periocular representan una entidad clínica frecuente que requiere atención multidisciplinaria. La colaboración entre dermatólogos, oftalmólogos y pediatras es fundamental para garantizar un manejo integral del paciente. El diagnóstico y tratamiento correctos y tempranos son cruciales para prevenir secuelas oculares irreversibles y asegurar un desarrollo visual correcto de los pacientes afectados. BIBLIOGRAFÍA 1. International Society for the Study of Vascular Anomalies (ISSVA). ISSVA classification for vascular anomalies. Milwaukee: ISSVA; 2014. Disponible en: https://ww2.seav.org/wp-content/ uploads/2015/10/issva_classification_2014_final_trial.pdf 2. López Gutiérrez JC, Del Pozo Losada J, Gómez Tellado M. Anomalías vasculares en la infancia. Revisión y actualización. An Pediatr (Barc). 2024;101(4):278-85. 3. Tavakoli M, Yadegari S, Mosallaei M, Aletaha M, Salour H, Lee WW. Infantile periocular hemangioma. J Ophthalmic Vis Res. 2017;12(2):205-11. 4. American Academy of Ophthalmology. Pediatric ophthalmology and strabismus. San Francisco: American Academy of Ophthalmology; 2023. 5. Hidano A, Nakajima S. Earliest features of the strawberry mark in the newborn. Br J Dermatol. 1972;87(2):138-44. 6. Baselga Torres E, Bernabéu Wittel J, Van Esso Arbolave DL, Febrer Bosch MI, Carrasco Sanz Á, De Lucas Laguna R, et al. Consenso español sobre el hemangioma infantil. An Pediatr (Barc). 2016; 85(5):256-65. 7. Robertson SJ, Elder JE, Bekhor PS. Infantile hemangioma affecting the iris. Pediatr Dermatol. 2021;38(6):1579-80. 8. Garzon MC, Epstein LG, Heyer GL, Frommelt PC, Orbach DB, Baylis AL, et al. PHACE syndrome: consensus-derived diagnosis and care recommendations. J Pediatr. 2016;178:24-33.e2. 9. Soliman SE, Wan MJ, Pennal A, Pope E, Mireskandari K. Ophthalmic involvement in PHACES syndrome: prevalence, spectrum of anomalies, and outcomes. J AAPOS. 2022;26(3):129.e1-7. 10. Villamil V, Girón Vallejo Ó, Méndez Aguirre NA, Martínez Menchón T. El hemangioma mediastínico y la importancia del GLUT1. An Pediatr (Barc). 2019;90(1):58-60.

Más Dermatol. 2025;51:7-13 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.7 13 ARTÍCULO DE REVISIÓN Hemangioma infantil y alteraciones oculares Luque Aranda G 11. Song D, Li Y, Wang L, Liu G. Efficacy of propranolol in 55 cases of infantile periocular hemangioma. Asian J Surg. 2024;47(7):3316-7. 12. Tiple S, Kimmatkar P, Das S, Muralidhara A, Nehashree, Mehta A, et al. Treatment outcomes of oral propranolol in the treatment of periocular infantile capillary hemangioma and factors predictive of recurrence and incomplete resolution: a multi-centric study. Oman J Ophthalmol. 2023;16(1):75-81. 13. Sánchez Pérez R, Cortes Mora P, González Rodríguez JD, Rodríguez Sánchez F, De la Peña de Torres J. Tratamiento del hemangioma infantil con propranolol. An Pediatr (Barc). 2010;72(2): 152-4. 14. Sánchez-Carpintero I, Ruiz-Rodríguez R, López-Gutiérrez JC. Propranolol en hemangiomas infantiles: eficacia clínica, riesgos y recomendaciones. Actas Dermosifiliogr. 2011;102(10):766-79. 15. Cheng JWCH, Lam YY, Fung GPG, Sin C, Luk DCK, Chan BHB, et al. Randomised controlled trial: can topical timolol maleate prevent complications for small superficial infantile haemangiomata in high-risk areas? Pediatr Res. 2020;88(5):756-60.

- Inhibe el receptor TRPV1 - Restaura la función barrera

LA OPINIÓN DEL EXPERTO Más Dermatol. 2025;51:15-20 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.15 15 INTRODUCCIÓN El prurito crónico, definido como aquel que persiste más de seis semanas, es uno de los síntomas más frecuentes y complejos en dermatología. Independientemente de su causa, bien sea dermatológica, sistémica o psicógena, lo que une a los pacientes es el profundo impacto que ejerce sobre su calidad de vida. Afecta al descanso, a la estabilidad emocional y a la percepción corporal1. Este sufrimiento invisible suele pasar desapercibido clínicamente. El presente artículo analiza las dimensiones del impacto del prurito crónico, revisa herramientas de evaluación y propone estrategias para incorporar una valoración más integral y centrada en el paciente en la práctica asistencial. PRURITO Y CALIDAD DE VIDA: DIMENSIONES AFECTADAS Impacto físico y funcional El prurito crónico interfiere de forma persistente en la vida diaria. Actividades como vestirse, concentrarse o mantener el rendimiento laboral pueden verse comprometidas, incluso en ausencia de lesiones visibles2. Este deterioro funcional se asocia más a la frecuencia del picor y la falta de control que a la extensión de las lesiones. El prurito nocturno, en particular, agrava la fatiga y limita la capacidad para realizar tareas físicas y cognitivas. Impacto emocional y psicosocial El prurito crónico genera un impacto emocional profundo, asociado a irritabilidad, frustración y sentimientos de impotencia, especialmente, en casos refractarios. Se ha descrito una elevada prevalencia de síntomas ansiosos y depresivos, así como ideación suicida, en pacientes con alta carga sintomática, lo que subraya la necesidad de evaluar el estado anímico de forma sistemática3. En el plano social, la estigmatización, el aislamiento y la pérdida de autoestima son frecuentes, agravados cuando el origen del prurito es incierto. Discordancia entre preocupaciones clínicas y reales del paciente Uno de los principales retos en el manejo del prurito crónico es la desconexión entre las prioridades clínicas y las preocupaciones reales del paciente. MienPrurito crónico: impacto multidimensional y claves para su abordaje integral Francisco José Navarro Triviño Responsable de la Unidad de Eccema de Contacto e Inmunoalergia Cutánea. Servicio de Dermatología. Hospital Universitario San Cecilio. Granada.

Más Dermatol. 2025;51:15-20 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.15 16 LA OPINIÓN DEL EXPERTO Prurito crónico: impacto multidimensional y claves para su abordaje integral Navarro Triviño FJ tras que los profesionales suelen centrarse en la intensidad del picor, la etiología o las lesiones visibles, los pacientes destacan el impacto emocional, las limitaciones funcionales y las repercusiones sociales. Los estudios han documentado esta discordancia entre el enfoque clínico y la experiencia del paciente4. La consecuencia es una valoración incompleta del síntoma, que puede llevar a decisiones terapéuticas poco alineadas con las necesidades reales. Las distintas dimensiones afectadas por el prurito crónico y su repercusión sobre la calidad de vida del paciente se resumen en la tabla 1. EVALUACIÓN ESTRUCTURADA DEL IMPACTO DEL PRURITO La evaluación del prurito en la práctica clínica suele limitarse a estimaciones subjetivas o a preguntas generales. Sin embargo, existen herramientas validadas que permiten cuantificar el impacto del síntoma en distintas esferas de la vida del paciente. Su uso aporta información clave para la toma de decisiones terapéuticas, facilita el seguimiento longitudinal y mejora la comunicación clínico-paciente5. Escalas de intensidad Las escalas numéricas (NRS; del inglés, numeric rating scale), visuales (VAS; del inglés, visual analogue scale) o verbales (VRS; del inglés, verbal rating scale) permiten medir de forma rápida la intensidad del prurito en una escala de 0 a 10. Son útiles para valorar cambios durante el tratamiento, pero no exploran el impacto funcional o emocional. Cuestionarios específicos de calidad de vida6 • ItchyQoL7: cuestionario específico para prurito. Consta de 22 ítems, divididos en tres dominios: síntomas, funcionamiento y emociones. Ha sido validado en múltiples dermatosis pruriginosas y permite detectar aspectos frecuentemente no explorados en consulta. El tiempo estimado para su realización es de 5-7 minutos. • DLQI (Dermatology Life Quality Index): instrumento general para enfermedades cutáneas, compuesto por 10 ítems. Evalúa el impacto en la vida diaria, el trabajo, el ocio y las relaciones personales. Aunque no es específico para prurito, se ha usado extensamente como medida de resultado en ensayos clínicos. TABLA 1. Dimensiones afectadas por el prurito crónico en la calidad de vida del paciente Dimensión Manifestaciones clínicas observadas Consecuencias principales Funcional Interferencia en el sueño, el trabajo y la actividad física. Fatiga, bajo rendimiento y limitación de actividades. Emocional Ansiedad, irritabilidad, frustración y depresión. Malestar psicológico, ideación suicida y desesperanza. Social Aislamiento, evitación de relaciones y limitación de la vida íntima. Estigmatización, pérdida de autoestima y retraimiento. Familiar Alteración del sueño en cuidadores y sobrecarga emocional. Estrés familiar y disminución del bienestar colectivo. Imagen corporal Percepción negativa del propio cuerpo y necesidad de ocultar lesiones. Vergüenza, inseguridad y limitación en la elección de ropa. Expectativas de control Sensación de pérdida de control y frustración ante tratamientos ineficaces. Adherencia deficiente y búsqueda reiterada de soluciones.

Más Dermatol. 2025;51:15-20 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.15 17 LA OPINIÓN DEL EXPERTO Prurito crónico: impacto multidimensional y claves para su abordaje integral Navarro Triviño FJ • Skindex-29: incluye 29 ítems, distribuidos en tres dominios: síntomas, funcionamiento y emociones. Su sensibilidad lo convierte en una buena herramienta para captar la carga emocional del prurito, especialmente, en enfermedades inflamatorias crónicas. Cuestionarios de sueño8 • ISI (Insomnia Severity Index): consta de siete ítems que evalúan la gravedad del insomnio y su impacto funcional. Resulta muy útil en el prurito nocturno. • PSQI (Pittsburgh Sleep Quality Index): evalúa la calidad del sueño a través de 19 ítems, agrupados en siete componentes. Aporta una visión más amplia del patrón de sueño. • ESS (Epworth Sleepiness Scale): evalúa la somnolencia diurna. Es útil en casos con fatiga significativa o deterioro cognitivo por sueño no reparador. Evaluación emocional y funcional • HADS (Hospital Anxiety and Depression Scale): herramienta validada de 14 ítems para el cribado de ansiedad y depresión. Se recomienda en pacientes con prurito persistente o refractario, dadas las elevadas tasas de comorbilidad emocional. • WLQ (Work Limitations Questionnaire): mide el grado de interferencia del prurito en el ámbito laboral, incluyendo tareas físicas, cognitivas y de interacción social. Resulta relevante para valorar el impacto en pacientes en edad laboral activa. Los principales instrumentos validados disponibles para evaluar el impacto del prurito se detallan en la tabla 2, junto con sus características fundamentales. TABLA 2. Instrumentos validados para evaluar el impacto del prurito Instrumento Dominio evaluado N.º de ítems Tiempo estimado Interpretación ItchyQoL Síntomas, función y emociones 22 5-7 min A mayor puntuación, mayor afectación por el prurito en las tres dimensiones. DLQI Calidad de vida dermatológica general 10 2-3 min Una puntuación ≥10 indica impacto moderado-grave en la calidad de vida. Skindex-29 Síntomas, función y emociones 29 7-10 min Las puntuaciones elevadas reflejan mayor carga emocional y funcional. ISI Gravedad del insomnio y repercusión funcional 7 3-4 min Una puntuación ≥15 sugiere insomnio clínicamente significativo. PSQI Calidad del sueño global (7 componentes) 19 5-7 min Una puntuación >5 indica mala calidad del sueño. ESS Somnolencia diurna 8 2-3 min Una puntuación ≥10 indica somnolencia diurna excesiva. HADS Ansiedad y depresión 14 3-5 min Una puntuación ≥8 en cada subescala sugiere síntomas clínicamente relevantes. WLQ Limitaciones laborales por problemas de salud Variable según la versión 5-10 min A mayor puntuación, mayor limitación funcional en el ámbito laboral. DLQI: Dermatology Life Quality Index; ESS: Epworth Sleepiness Scale; HADS: Hospital Anxiety and Depression Scale; ISI: Insomnia Severity Index; PSQI: Pittsburgh Sleep Quality Index; WLQ; Work Limitations Questionnaire.

Más Dermatol. 2025;51:15-20 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.15 18 LA OPINIÓN DEL EXPERTO Prurito crónico: impacto multidimensional y claves para su abordaje integral Navarro Triviño FJ EL SUEÑO COMO VÍCTIMA DEL PRURITO El sueño es una de las funciones más comprometidas en pacientes con prurito crónico y, sin embargo, sigue infravalorado en la práctica clínica. La necesidad de rascarse durante la noche provoca dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes y baja eficiencia global. Los estudios indican que entre el 60 y el 80 % de los pacientes presentan algún grado de insomnio9. Cuestionarios como el ISI, el PSQI y la ESS han objetivado alteraciones significativas incluso en ausencia de lesiones visibles. La fatiga, la irritabilidad, el deterioro cognitivo y el bajo rendimiento son consecuencias habituales. Reconocer el sueño como una dimensión afectada es clave para una valoración integral y para orientar el tratamiento de forma más efectiva. VARIABLES MODULADORAS DEL IMPACTO El impacto del prurito sobre la calidad de vida no es homogéneo. Diversas variables demográficas y clínicas actúan como moduladores que condicionan la intensidad del malestar percibido. Sexo, edad y comorbilidad Las diferencias según el sexo son clínicamente relevantes. Las mujeres suelen manifestar un mayor impacto emocional, con puntuaciones más elevadas en las escalas de ansiedad, depresión y percepción negativa del bienestar psicológico10. En cambio, los hombres tienden a expresar un mayor deterioro funcional, especialmente, en relación con el desempeño laboral y la actividad física. La edad también modula la vivencia del prurito11. En personas mayores, el síntoma suele asociarse a mayor alteración del sueño, fatiga crónica y deterioro del estado de ánimo12. En pacientes jóvenes, el impacto se centra más en la esfera social, la imagen corporal y la vida íntima, aspectos especialmente sensibles en etapas vitales activas. Niños, personas mayores y pacientes con comorbilidad dermatológica o sistémica conforman grupos especialmente vulnerables al impacto funcional y emocional del prurito. Intensidad, frecuencia y duración del picor Aunque la intensidad del prurito es un parámetro útil para el seguimiento, su correlación con la calidad de vida es limitada. En cambio, variables como la frecuencia de los episodios diarios —y, sobre todo, la duración acumulada del síntoma— muestran una asociación más sólida al deterioro funcional, al insomnio y a la afectación emocional1. Tipo etiológico La etiología del prurito también condiciona su impacto13. Las formas inflamatorias, como la dermatitis atópica o la psoriasis, tienden a generar una importante carga emocional, especialmente, cuando se acompañan de lesiones visibles o refractariedad al tratamiento. El prurito neuropático, por su carácter crónico y su escasa respuesta a los tratamientos convencionales, suele asociarse a frustración terapéutica y sensación de falta de control. Por su parte, el prurito de origen psicógeno se entrelaza con trastornos psiquiátricos subyacentes, lo que perpetúa un ciclo de malestar emocional y aumento de la percepción del picor. BRECHAS EN LA PRÁCTICA CLÍNICA A pesar de su alta prevalencia, el prurito crónico sigue infravalorado en la práctica médica. Su evaluación suele limitarse a estimar la intensidad o describir lesiones visibles, sin explorar dimensiones claves como el insomnio, la afectación emocional o el deterioro funcional. Esta visión reducida puede conducir a decisiones terapéuticas incompletas, perpetuando el malestar incluso cuando se controla parcialmente la dermatosis subyacente. Los estudios cualitativos han confirmado la desconexión entre los objetivos del clínico —centrados

Más Dermatol. 2025;51:15-20 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.15 19 LA OPINIÓN DEL EXPERTO Prurito crónico: impacto multidimensional y claves para su abordaje integral Navarro Triviño FJ en parámetros objetivos— y las prioridades del paciente, que, a menudo, giran en torno al sueño, la vida social o el impacto emocional14. Además, persiste una baja integración de herramientas centradas en el paciente (como los resultados comunicados por el paciente o PROs; del inglés, patient-reported outcomes), y el abordaje sigue siendo con frecuencia unidimensional. En pacientes con alta carga sintomática o escasa respuesta terapéutica, resulta esencial ampliar el enfoque más allá del marco dermatológico. La colaboración con psicología, psiquiatría, neurología o unidades del sueño permite intervenir sobre componentes emocionales, neurofisiológicos o conductuales que perpetúan el picor15. Este abordaje multidisciplinario contribuye a una atención más integral, especialmente útil en escenarios de difícil control o elevado impacto psicosocial. Reconocer el prurito como un marcador clínico del sufrimiento global del paciente, y no solo como un síntoma accesorio, es clave para cerrar estas brechas asistenciales. PROPUESTAS PARA UN ABORDAJE INTEGRAL El manejo del prurito crónico debe ir más allá del control sintomático. Requiere una aproximación estructurada, multidimensional y centrada en el paciente, que contemple tanto el síntoma como sus repercusiones físicas, emocionales y sociales. La integración de herramientas de evaluación, una escucha activa y una visión interdisciplinaria son pilares clave para mejorar tanto los resultados clínicos como la experiencia asistencial. Incorporar sistemáticamente los resultados comunicados por el paciente (PROs) en la consulta El uso sistemático de PROs permite objetivar dimensiones que con frecuencia pasan desapercibidas, como el impacto emocional, las alteraciones del sueño o la limitación funcional1. Como ya se ha descrito previamente, su implementación es factible en la práctica diaria mediante formatos digitales o en papel, y contribuye a una valoración más completa del paciente sin alargar de forma significativa el tiempo de consulta. Reforzar la anamnesis orientada al impacto Durante la entrevista clínica, es útil incluir preguntas específicas que ayuden a captar el alcance real del prurito en la vida cotidiana. Interrogantes breves como «¿afecta a su descanso?», «¿interfiere en su rendimiento laboral o vida social?» o «¿le genera frustración o malestar emocional?» abren espacios de comunicación que enriquecen la toma de decisiones terapéuticas y fortalecen la alianza médicopaciente. Visión multidisciplinaria del paciente con prurito En pacientes con alta carga sintomática o escasa respuesta terapéutica, puede ser necesario ampliar el abordaje más allá del marco dermatológico. La colaboración con psicología, psiquiatría, neurología o unidades del sueño permite intervenir sobre componentes emocionales, neurofisiológicos o conductuales que contribuyen al mantenimiento del picor. Educar al paciente y establecer expectativas realistas La educación terapéutica es esencial para alinear expectativas y fomentar la adherencia16. Explicar al paciente la posible cronicidad del síntoma, sus mecanismos fisiopatológicos y las opciones terapéuticas disponibles ayuda a reducir la frustración y mejorar su implicación en el tratamiento. Además, los avances recientes en el conocimiento de los mecanismos moleculares implicados en la transmisión del prurito —como la activación de canales iónicos neuronales— abren nuevas oportu-

Más Dermatol. 2025;51:15-20 doi:10.5538/1887-5181.2025.51.15 20 LA OPINIÓN DEL EXPERTO Prurito crónico: impacto multidimensional y claves para su abordaje integral Navarro Triviño FJ nidades terapéuticas que complementan el enfoque clínico integral. REFLEXIÓN FINAL: HACIA UNA ATENCIÓN CENTRADA EN EL PACIENTE El prurito crónico es mucho más que una molestia cutánea: representa un síntoma complejo, con repercusiones físicas, funcionales, emocionales y sociales que deterioran la calidad de vida. Afrontarlo requiere un cambio de paradigma hacia una perspectiva biopsicosocial, que lo sitúe en el contexto vital y psicológico del paciente. Ampliar la anamnesis, usar herramientas estructuradas y escuchar activamente permite captar la carga real del síntoma y ofrecer una atención más humana y efectiva. El enfoque multidisciplinario es esencial en casos de difícil control o vulnerabilidad emocional, facilitando intervenciones más allá del ámbito dermatológico. Integrar PROs, reforzar la educación terapéutica y establecer objetivos realistas mejora el abordaje asistencial. Desde la investigación, se necesitan estudios que identifiquen perfiles de riesgo y evalúen intervenciones farmacológicas y psicoeducativas. Reconocer la carga invisible del prurito y actuar con criterio clínico es clave para mejorar la vida del paciente. BIBLIOGRAFÍA 1. Butler DC, Berger T, Elmariah S, Kim B, Chisolm S, Kwatra SG, et al. Chronic pruritus: a review. JAMA. 2024;331(24):2114-24. 2. Hawro T, Przybyłowicz K, Spindler M, Hawro M, Steć M, Altrichter S, et al. The characteristics and impact of pruritus in adult dermatology patients: a prospective, cross-sectional study. J Am Acad Dermatol. 2021;84(3):691-700. 3. Dalgard FJ, Svensson Å, Halvorsen JA, Gieler U, Schut C, TomásAragonés L, et al. Itch and mental health in dermatological patients across Europe: a cross-sectional study in 13 countries. J Invest Dermatol. 2020;140(3):568-73. 4. Steinke S, Zeidler C, Riepe C, Bruland P, Soto-Rey I, Storck M, et al. Humanistic burden of chronic pruritus in patients with inflammatory dermatoses: results of the European Academy of Dermatology and Venereology Network on Assessment of Severity and Burden of Pruritus (PruNet) cross-sectional trial. J Am Acad Dermatol. 2018;79(3):457-63.e5. 5. Pereira MP, Zeidler C, Szymczak H, Bischoff C, Tsianakas A, Ständer S, et al. Acceptability and perceived benefits of validated pruritus assessment instruments in the dermatological office and clinic: the perspectives of patients and physicians. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2024;38(10):1973-81. 6. Topp J, Apfelbacher C, Ständer S, Augustin M, Blome C. Measurement properties of patient-reported outcome measures for pruritus: an updated systematic review. J Invest Dermatol. 2022; 142(2):343-54. 7. Zeidler C, Steinke S, Riepe C, Bruland P, Soto-Rey I, Storck M, et al. Cross-European validation of the ItchyQoL in pruritic dermatoses. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2019;33(2):391-7. 8. Suilmann T, Zeidler C, Osada N, Riepe C, Ständer S. Usability of validated sleep-assessment questionnaires in patients with chronic pruritus: an interview-based study. Acta Derm Venereol. 2018;98(8):722-7. 9. Mann C, Dreher M, Weeß HG, Staubach P. Sleep disturbance in patients with urticaria and atopic dermatitis: an underestimated burden. Acta Derm Venereol. 2020;100(6):adv00073. 10. Stumpf A, Ständer S, Warlich B, Fritz F, Bruland P, Pfleiderer B, et al. Relations between the characteristics and psychological comorbidities of chronic pruritus differ between men and women: women are more anxious than men. Br J Dermatol. 2015;172(5):1323-8. 11. Carr CW, Veledar E, Chen SC. Factors mediating the impact of chronic pruritus on quality of life. JAMA Dermatol. 2014;150(6): 613-20. 12. Günther M, Kobus C, Perner C, Schönenberg A, Prell T. Chronic pruritus in geriatric patients: prevalence, associated factors, and itch-related quality of life. Acta Derm Venereol. 2025;105: adv42003. 13. Lipman ZM, Ingrasci G, Yosipovitch G. Approach to the patient with chronic pruritus. Med Clin North Am. 2021;105(4):699721. 14. Ferreira BR, Misery L. Psychopathology associated with chronic pruritus: a systematic review. Acta Derm Venereol. 2023;103: adv8488. 15. Zeidler C, Raap U, Witte F, Ständer S. Clinical aspects and management of chronic itch. J Allergy Clin Immunol. 2023;152(1): 1-10. 16. Ständer S, Pereira MP, Zeidler C, Legat FJ, Misery L, Lönndahl L, et al. EADV Task Force Pruritus White Paper on chronic pruritus and chronic prurigo: current challenges and future solutions. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2024;38(9):1687-93.

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