¿Cuál es su diagnóstico?
Alan Damián-Zapién y Berenice Monserratt Pérez-Aldrete
10.5538/1887-5181.2026.53.31
Mujer de 69 años, con antecedentes de diabetes mellitus, hipertensión arterial y dislipidemia, que consultó por una lesión en la mejilla derecha que presentaba desde hacía nueve meses, la cual fue creciendo de tamaño, asintomática; negaba traumatismos previos, y había realizado tratamiento anteriormente con dermolimpiadores, emolientes, múltiples corticoides tópicos, metronidazol en gel, dicloxacilina, clindamicina, minociclina y prednisona oral, sin mejoría evidente. En la exploración dermatológica, se observó una placa eritematocostrosa infiltrada, de bordes irregulares, que medía, aproximadamente, 9,2 x 6,1 cm, con costras marrón oscuro periféricas y algunas pequeñas lesiones satélites.

Con la sospecha de micosis y para descartar malignidad, se tomó biopsia, que evidenció en la dermis un infiltrado inflamatorio difuso con numerosas estructuras levaduriformes (flechas), algunas de ellas un tanto alargadas en forma de «navecilla», positivas a la tinción con ácido peryódico de Schiff (PAS; del inglés, periodic acid Schiff), por lo que se realizó cultivo micológico de la lesión en agar dextrosa Sabouraud a 22 °C, apreciándose el crecimiento de una colonia blanca de aspecto velloso, de la cual se tomó examen microscópico directo, observándose abundantes conidios redondos, hialinos, algunos con distribución «en flor de durazno».
Estos hallazgos confirmaron el diagnóstico de esporotricosis, por lo que se inició manejo por vía oral con itraconazol en dosis de 200 mg/día durante seis meses, obteniendo la curación clínica completa.
La esporotricosis es la micosis subcutánea más frecuente en México, y está causada por especies del complejo Sporothrix schenckii. La forma cutánea fija puede manifestarse como lesiones ulcerativas o tener un aspecto vegetativo, verrugoso, en forma de placa infiltrada, como fue este caso; el diagnóstico de laboratorio se basa en el estudio micológico, siendo el cultivo necesario para la confirmación diagnóstica. El tratamiento depende de la forma clínica y del estado inmunitario del paciente, y los fármacos utilizados incluyen itraconazol, yoduro de potasio, terbinafina y amfotericina B.
Diagnóstico: esporotricosis cutánea fija.